Superman returns (Bryan Singer, 2006)
Sin dudas, los constantes y cada vez más recurrentes regresos a los superhéroes terminaron por infantilizar aún más las historias de estos personajes de la infancia que, inexplicablemente, buscan saciar las pupilas de los adultos
Bryan Singer -bien lejos de su interesante debut The usual suspects (1995)- parece advertir el riesgo de retornar a la historia de Superman tras la icónica Superman (Richard Dooner, 1978) y la menos solemne Superman II (Richard Lester, 1980), cuyas películas apuntaban a la nostalgia infantil sin ser infantiles, y reproduce con entusiasmo la estética de ambas realizaciones como ¿homenaje? que puede confundirse con impotencia a actualizar el mito. Pero el entusiasmo estético choca con la abulia de un relato que carece de ánima en parte gracias al poco carismático Superman (Brandon Routh) y la asexuada Louis Lane (Kate Bosworth) que no logran ningún tipo de química como sí la tenían Christopher Reeve y Margott Kidder. El único que mejora y moderniza al Lex Luthor de Gene Hackman es Kevin Spacey. Pero Hackman tenía como pareja cómica a Ned Beatty (ambos con química también) y en Superman Returns Kevin Spacey está solo, salvo por Kitty Kowalski (Parker Posey) que puede llegar a ser lo necesariamente tonta para momentos de comedia pero que permanece callada la mayor parte del tiempo. El mismo desconcierto produce la presencia de Eva Marie Saint como la madre de Clark Kent que apenas repite en carne y hueso la intención de traer del pasado a figurones como Marlon Brando como ¿homenaje? para tocar sabe quién alguna fibra de un indefinido espectador.
El resultado de todo este desgano es una película chata, vestida con la estética del cine de los setenta pero con personajes vacíos propios del siglo XXI. En fin, dejemos a los superhéroes tomarse unas largas vacaciones.
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