Sib (Samira Makhmalbaf, 1998)




Dos hermanas de doce años viven encerradas desde hace años junto a su madre ciega mientras el padre sale a trabajar. Tras varias denuncias, una asistente social le ordena al padre dejar de encerrarlas. Una vez libres, las nenas comenzarán a relacionarse con otros niños y a recorrer la ciudad que apenas conocen por los ruidos que traspasan el muro de su casa.




La ópera prima de Samira Makhmalbaf (1980) es una gran metáfora sobre el rol de la mujer en un mundo machista. La madre ciega y las hermanas con problemas de adaptación funcionan como una alegoría de lo que consigue el machismo al someter a la mujer (el niño con la manzana es todo un ejemplo de la manipulación innata masculina). Si bien el padre cuida a sus hijas, está claro que las cuida para que un futuro se casen y formen familia y no por temor a que sean víctimas de una tragedia como le argumenta a la asistente social. De hecho, los personajes masculinos o son violentos (el niño de los helados), manipuladores (el chico de la manzana), o desconfiados (los vendedores) y son las mujeres las que se solidarizan con las nenas (las dos nenas que comparten una manzana).








Pero lejos de un feminismo de barricada, Sib sugiere que el machismo es generacional: la madre ciega es muy dominante y cree que las mujeres deben tener un lugar relegado al hombre. Sin embargo, al quedar libre ella también (o más bien a animarse a salir de la casa), tampoco sabe qué hacer con esa libertad mientras el niño sigue manipulando la manzana delante de ella.


Gran opera prima de la directora iraní y una de las películas más interesantes de la década del '90.

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