California Suite (Herbert Ross, 1978)
Sidney (Michael Caine) y Diana (Maggie Smith) son dos actores británicos que caen en la entrega de los Oscar; el Dr. Willis (Bill Cosby) y el Dr. Chauncey (Richard Pryor) son hermanos que comparten las ganancias de una clínica aunque el Dr. Willis hace lo posible para humillar al hermano; Marvin (Walter Matthau) está de visita para ver a su hermano quién le regala una noche con una prostituta y Hannah (Jane Fonda) y Bill (Alan Alda) es una pareja recientemente separada cuya hija quiere irse a vivir con el padre.
Todos estos personajes que confluyen en un hotel en California para saldar cuentas con el presente (Cosby-Pryor), con el pasado (Fonda-Alda), con el matrimonio (Caine-Smith) y con el humor (Matthau). El problema es que a pesar de los actores, todo en la película carece de gracia. Incluso los segmentos de Pryor y Cosby, la mayoría con gags físicos, son amargados por una puesta en escena esquemática, sin crescendo, ni desarrollo. El ejemplo más claro es de Fonda-Alda y Caine-Smith, donde la predisposición de los actores rompe los pobres límites de la película y uno se queda con sensación a poco. El caso de Mattheu es peor: sus intervenciones son estiradas y sin brillo.
Tal vez, como pieza teatral del -en ese momento- famoso Neil Simon puede ser graciosa, pero Herbert Ross (1927-2001) lo convierte en un fiasco un tanto indigerible, algo que no ocurrió con su película anterior The Goodbye Girl (1977) también basado en una obra de Simon.
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