Sully (Clint Eastwood, 2016)
El piloto Sully (Tom Hanks) y su copiloto Jeff (Aaron Eckhart) se enfrentan a una situación de emergencia en un vuelo que parecía de rutina y amerizan en medio del río Hudson. Tras convertirse en héroe para la gente, Sully pasa a ser sospechado de incumplir los protocolos que, además de haber impedido que terminara en el río, les hubiera permitido aterrizar en un aeropuerto. Entonces, Sully y Jeff deberán enfrentar en un juicio esta acusación que en realidad encubre motivaciones económicas.
Película de una sencillez exquisita, Clint Eastwood desarma la historia del vuelo en un rompecabezas que no pretende confundir sino reconstruir tanto la personalidad de Sully como el hecho en cuestión guardándose para el final la secuencia completa del suceso para contrarrestarla con los simulacros donde se pretende imponer la idea de que Sully podría haber tomado otra decisión.
Pero como los detalles hacen un todo, Eastwood, como al descuido, menciona los problemas en el aeropuerto para despegar y los pilotos como empleados con poco peso en las decisiones de la empresa si no hay un sindicato que los proteja. Y, por supuesto, el recuerdo de las Torres Gemelas que Eastwood carga sobre los hombros de Sully a la hora de volar.
Una película redonda y eficaz del gran Clint.






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