Yolanda and the thief (Vincente Minnelli, 1945)

 


Yolanda (Lucille Bremer), el día de su cumpleaños que la convierte en mayor de edad, abandona el convento donde estudió para tomar posesión de su cuantiosa herencia. En el tren que la lleva a su hogar viajan dos estafadores Johnny (Fred Astaire) y Victor (Frank Morgan) que, por casualidad, se enteran que Yolanda es heredera de todo negocio posible en su patria. Johnny, decidido a quedarse con todo el dinero de Yolanda, se hace pasar por un ángel guardián aprovechando la ingenuidad y religiosidad de la chica. Pero el amor se entromete en su objetivo.



Es evidente que Vincente Minelli (1903-1986) tenía un guión flojo en manos e intentó darle fuerza desde la puesta en escena de los estilizados cuadros musicales (con un uso del color estupendo) y en el vestuario de los personajes, en especial, el de Yolanda que pasa de bañarse vestida (!) en el convento hasta llevar puesto unas sugerentes y pocos pudorosas transparencias en un vestido negro para entrevistarse con el ángel guardián que cree que es Fred Astaire. Esto, sumado a un baño de inmersión con mucho calor, podemos interpretar que Yolanda no sólo salió a la vida sino que encontró en la atracción sexual un motor para sus días. (La foto final también es toda una descripción).






Pero si bien esto puede sostener algunos pasajes de la película, en general es una historia un tanto desganada, sin chispa, sin química entre Lucille Brenner y Fred Astaire, con un personaje secundario simpático pero desaprovechado (El verdadero angel guardián). 

Un musical flojo dentro de la filmografía de Minelli.

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