Million Dollar Baby (Ciint Eastwood, 2004)




Maggie (Hillary Swank) es una treintañera que empieza a dar sus primeros pasos en el boxeo a pesar de su edad. Esos primeros pasos la llevan al gimnasio mantenido por Eddie (Morgan Freeman) casi mano derecha de Frankie (Clint Eastwood), amigos desde la época de boxeador de Eddie entrenado por Frankie. A regañadientes, Frankie aceptará entrenar a Maggie y la llevará hasta la cumbre del boxeo pero una jugada sucia de una contrincante durante una contienda empujará a Maggie a un abismo que Frankie asume también como propio por considerarse responsable de la situación.


Clint Eastwood (1930) divide la película en dos partes, siempre tras la mirada y el relato de Eddie.  La primera parte es descomunal y un prodigio de narrativa donde los personajes interactúan de manera notable gracias a una modalidad naturalista y sin estridencias.












El problema deviene en la segunda parte donde el martirio de Maggie es demasiado hasta para lo que Eastwood se propone demostrar (que la vida da más golpes que el boxeo). En una seguidilla de humillaciones que solamente un punto final puede detener, Maggie termina siendo un punching ball donde la película parece no poder o querer restarle un par de trompadas. 





Esto, al final, si bien no hace que la película se hunda (Eastwood es firme en su dirección hasta el último fotograma), reciente la trama un tanto porque Frankie está muy presente en un martirio que Maggie debería sufrir en un fuera de plano protector si nos atenemos al tono que Eddie le imponía en la primera parte.  Sin embargo, Eddie aparece como un intruso dentro de la historia famiilia de Maggie y la resolución, si bien audaz en su preceptos, no tiene el impacto necesario como para hacer reflexionar sobre la decisión doble de Maggie/Frankie.

No obstante, Million Dollar Baby mantiene su potencia sobre todo por una formidable primera parte que absorbe y disuelve todas las deficiencias de la segunda.

Comentarios

Entradas populares