The usual suspects (Bryan Singer, 1995)
El incendio de un barco y la rueda de reconocimiento que reúne a McManus (Stephen Baldwin), Hockney (Kevin Pollack), Fenster (Benicio del Toro), Verbal (Kevin Spacey) y Keaton (Gabriel Byrne) son las puntas de un relato que Verbal narrará ante el ansioso oficial de policía Kujan (Chazz Palminteri) deseoso de que Verbal le cuente algo que lo convenza de que Keaton es, en realidad, el sanguinario Keyser Soze. Verbal intentará convencerlo con una madeja de historias que justificará la existencia de un tal Keyser Soze, un peligroso criminal a quien se supone iban a entregar/traicionar en ese barco que se prendió fuego y en el cual Verbal fue el único sobreviviente de esos cinco a los que le fueron asignados una misión suicida por medio del chantaje.
¿Quién es Keyser Soze? La opera prima de Bryan Singer (1965) se vertebra alrededor de esa pregunta y logra trasmitir el riesgo que significa conocer la identidad del bestial personaje. El guión de Christopher McQuarrie no podría definirse como un mecanismo de relojería porque la suma de las situaciones no conforman un todo lógico sino que el resultado es parte de la lógica de un Verbal contando una historia para que Kujan la acepte y así protegerse de Keyser Soze. Lo que hace Bryan Singer es unir las historias en un divertido rompecabezas que termina por hipnotizar.
Lo atractivo The Usual Suspects sigue siendo la complicidad entre los actores, la afectación precisa de Pete Postlethwaite y la actuación inmensa de Gabriel Byrne. Si bien Kevin Spacey está muy bien como Verbal, Gabriel Byrne es una presencia fuerte que vertebra todo el relato con una languidez feroz que es tanto una amenaza constante. Ese juego/complicidad de The Usual Suspects entre personajes y espectadores sigue funcionado y entusiasmando y convierte a la película en un auténtico clásico del cine.






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