A perfect world (Clint Eastwood, 1993)
Butch (Kevin Costner) se fugan de la cárcel junto a Terry (Keith Szarabajka) y en su huida toman de rehén a Phiillip (T. J. Lowther), único hijo varón de una familia integrada por unas hermanas y una madre Testigo de Jehová que le impide disfrutar de las actividades que realizan la mayoria de los niños de seis años. Azuzado por el gobernador para que logre resolver el caso cuanto antes, el Marshall Red Garnett (Clint Eastwood) recibe como ayuda a Sally Gerber (Laura Dern) una especialista en mente criminal y a un agente del FBI (Bradley Whitford) para perseguir a los fugitivos. Lo que no suponen es que luego de que Butch mate a Terry, entre él y Phillip se generará una relación padre e hijo.
A perfect World avanza junto a Butch y Phillip, dos desamparados de imagen y amor paterno, en un viaje donde, en apariencia, ambos tendrán una segunda oportunidad. Para esto, Clint Eastwood (1935) se toma su tiempo para contar una película de caminos que avanza tanto como profundiza en la psicología de cada uno de sus protagonistas de la mano de Sally. El personaje de Laura Dern analiza tanto a Butch, como también a Red, no se priva de ponerle los puntos al sádico y machista burócrata del FBI y, por momentos, reflexiona acerca de su rol en un mundo machista (concentrado en la casa rodante que los lleva por las rutas tras el fugitivo y el niño).
Película de profunda melancolía (todos parecen resignarse a la tragedia), A perfect World quizá sea una de las películas más sentimentales de Eastwood.






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