Welcome to New York (Abel Ferrara, 2014)

 


Deveraux (Gerard Depardieu) es un importante representante del FMI que abusa la empleada de la limpieza del hotel en donde se aloja. La empleada lo denuncia y Deveraux es detenido y procesado. La única esperanza de evitar la cárcel es su mujer Simone (Jacqueline Bisset).






Abel Ferrara abre la película con Depardieu explicando el motivo que lo llevó a hacer su personaje. Después, viene la ficción donde el actor se transforma en un verdadero monstruo sexual donde prácticamente jamás sabemos cuál es su trabajo en el FMI. Aunque Ferrara pareciera hacer una sugerencia durante el abuso a la empleada filmando de espaldas a Deveraux como una bestia atrapando a su presa. 





Y esa bestia seguirá existiendo cuando quede detenido. El momento donde lo hacen desnudarse para revisarlo es un momento hipnótico y violento, tanto por el cuerpo desmesurado de Deveraux (que jadea como una bestia enjaulada) como por la humillación del banquero ante la imposibilidad de arreglarse por su cuenta por su panza. 






Tal vez el punto más flojo de la película sean los momentos donde Deveraux y Simone discuten y se pasan factura mientras el banquero va perdiendo poder frente a su esposa en medio de diálogos un tanto forzados a pesar de que sirven como catarsis para ambos lados.






A pesar de estos momentos (inevitables si de parejas en crisis se trata), Welcome to New York tiene la potencia habitual en el cine de Abel Ferrara (1951), que ofrece otra película tan incómoda como inolvidable.

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