La historia oficial (Luis Puenzo, 1985)
Alicia (Norma Aleandro) es una profesora de historia en un colegio secundario que está casada con Roberto (Héctor Alterio), un hombre de negocios relacionado con el poder militar durante los últimos meses de la dictadura de las Juntas Armadas. Como Alicia no puede tener hijos, Roberto consiguió una beba que acaba de cumplir cinco años. Después de un intercambio de opiniones con Benitez (Patricio Contreras), profesor de literatura, Alicia comienza a sospechar sobre la manera en que la niña apareció en la casa y si la madre de la niña no es una desaparecida. La fortuna hará que en hospital se encuentre con una abuela de plaza de mayo quién le abrirá un mundo que para ella estaba cerrado y le descubrirá la verdadera cara de su esposo.
Fenómeno social en su momento, La historia oficial tiene un comienzo muy ajustado y lleno de comentarios entrelineas (la cena con los socios del marido de Alicia, la reunión con las amigas) que ubican temporalmente la historia sin necesidad de ser muy expositivo. Esto, incluso, llega a suavizar la excesiva estética publicitaria.
Sin embargo, esta solidez de los primeros minutos se va desarmando a medida que Alicia va desilachando la red que le tapa la visión. La película se hace demasiado discursiva donde los puntos de vista se exponen casi de manera teatral (el almuerzo en la casa de los padres de Ricardo, donde Hugo Arana se desprende con un discurso muy político cuando nada en su personaje hacia preveer su postura) o se comienzan a desdibujar personajes como el de Chunchuña Villafañe.
Pero tal vez la mayor confusión que Luis Puenzo (1946-2026) resuelve en la película sea el momento en que Sara (Chela Ruiz), la abuela biológica de la niña, aparece a la salida del jardín junto a otras dos Madres. La película, a pesar de que Alicia ya es habitué de las Madres de Plaza de Mayo, ve en la presencia de las tres abuelas como una amenaza tanto para Alicia como para la niña. Esto después choca con el relato de Sara a Alicia sobre la desaparición de su hija y la presentación de Sara a Ricardo o el estallido final de Alicia (que suena exagerado -aunque hay que reconocer potente- si entendemos que Alicia ya había comprendido todo).
A pesar de esto -y de que las melodías de Atilio Stamponi, de a ratos, no se ajustan al momento, o la insistencia con El país del nomeacuerdo, que le quita fuerza a la metáfora-, La Historia Oficial tiene un ritmo sostenido y un devenir sin escollos, en especial sostenido por la impresionante actuación de Héctor Alterio y de Patricio Contreras que escoltan con naturalidad el viaje de Alicia hacia la verdad.








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