Midnight in the Garden of Good and Evil (Clint Eastwood, 1997)









John Kelso (John Cusack) es un periodista amateur contratado para escribir una reseña sobre un evento social que se llevará a cabo en el condado de Savannah. Antes de escribir sobre esa festividad, se le solicita que firme un compromiso para proteger la imagen pública de algunos ciudadanos y del pueblo en general. Kelso no acepta a firmar el acuerdo pero se compromete a ser respetuoso. Esto le cae bien a Jim Williams (Kevin Spacey), el mandamás del lugar, quien tiene una relación con Billy Hanson (Jud Law), un muchacho que, básicamente, se aprovecha del tipo. Kelso, entonces, decide quedarse en Savannah entusiasmado con los personajes del lugar hasta que Billy es asesinado por Jim. Con olfato periodístico, Kelso comienza a cambiar el tono de la reseña para convertirla en una nota policial. Sin embargo, el conocer a la Mandy (Alison Eastwood) y dejarse llevar por lo mágicamente oscuro del pueblo, va cambiando su personalidad.


Tras un comienzo prometedor, Midnight in the Garden of Good and Evil se va desinflando de a poco, principalmente porque Clint Eastwood (1930) no puede generar ese halo ¿lyncheano? que envuelve la historia pero que no llega a desarrollarse. Es como si Eastwood no se animara a cortar algunas líneas lógicas del relato para que gane lo sobrenatural, pero tampoco a profundizar un policial seco. 

 









Al final, la película solamente deja retazos de personajes insólitos (el tipo que pasea un perro invisible, la pitonisa), cierta mirada crítica sobre la clase alta, una relación de pareja un tanto deshilachada y un final poco atractivo. Tal vez sea una de las películas menos interesantes del director,


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