The Mule (Clint Eastwood, 2018)

 




Earl (Clint Eastwood) es un cultivador de flores que tenía un excelente presente en su rubro, además del respeto de sus pares, pero que una década después se encuentra en la bancarrota por no saber adaptarse a los cambios como, por ejemplo, la venta por Internet. Sin oficio ni familia (su ex esposa, Mary (Dianne Wiest) lo rechaza y su hija no le habla), un contacto casual le entrega una tarjeta para que pueda transportar cierta mercadería de un estado a otro sin hacer muchas preguntas. Por supuesto, lo que tiene que transportar es droga. Entonces, Earl usará el dinero de la droga para volver a su actividad, ayudar a un centro de veteranos, a su nieta e intentar recuperar el cariño de su familia . Todo parece ir sobre ruedas hasta que asesinan a Latton (Andy García), el capo del cartel que reconoce su trabajo y lo apadrina, al mismo tiempo que el agente Bates (Bradley Cooper) -que debe demostrar a sus superiores (Lawrence Fishburne) que su trabajo sirve de algo- le pisa los talones.


Clint Eastwood (1930) -que parecía haberse despedido con Gran Torino (2008)- regresa con un personaje que en su desorientación elige estar al margen del sistema para lucrar con el mismo sistema que lo sacó del juego. Earl es un amoral, no siente culpa, de hecho se divierte con lo que está haciendo. A diferencia de los matones que lo escoltan, no se toma demasiado en serio la vida que le queda.










Pero además, Eastwood reflexiona sobre la dicotomía entre profesión y familia y como pareciera ser que son objetos/ objetivos incompatibles que si se le presta atención a uno se descuida otro. Este contrapunto lo hace con el policía Bates en un momento donde se cruzan para que Earl pueda medirse con su cazador.

Pelicula muy clásica en el tono y estilo depurado de Eastwood, The Mule está entre las mejores películas del director.


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