Absolute Power (Clint Eastwood, 1997)
Luther Whitney (Clint Eastwood) es un ladrón sofisticado que ingresa a casas adineradas para robar joyas y otros objetos valiosos. En sus ratos libres es un aplicado pintor amateur que pasa sus horas en museos. En una de esas incursiones en mansiones ajenas, da con un misterioso cuarto secreto oculto detrás de un espejo desde donde es testigo del asesinato que comete el presidente de EEUU (Gene Hackman) y de su posterior encubrimiento por parte de los servicios de inteligencia organizado por la mano derecha del presidente Gloria (Judy Davis). La víctima resulta ser Christy Sullivan (Melora Hardin), esposa de Walter Sullivan (E. G. Marshall) amigo millonario del presidente y la casa en donde se cometió el asesinato es la del mismo millonario. El servicio secreto sabe que hubo un testigo del asesinato y no tardan en confirmar que fue Luther. Y esta confirmación es una sentencia de muerte.
Película con un planteo minucioso y con un ritmo sostenido y clásico. La relación entre los personajes están llevados con parsimonia sin que esto afecte la narración central del relato. El problema es que con ese ritmo la película hubiera llevado media hora más de desarrollo para el final; sin embargo, Clint Eastwood (1930) apura la resolución de manera torpe y demasiado artificial lo que mengua la potencia del remate. Si hubiera mantenido el ritmo del la primera parte, estaríamos hablando de una obra mayúscula.






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