Her (Spike Jonze, 2013)
Theodore (Joaquín Phoenix) es un discreto empleado de una empresa que se dedica a la redacción de cartas a pedido. Solitario luego de una separación reciente, prueba pasar el tiempo y las necesidades básicas con llamadas telefónicas hasta que se encuentra con un sistema operativo ultra personalizado que instala en su computadora y con una voz femenina llamada Samantha (Scarlett Johansson). La relación entre Theodore y Samantha se consolidará a través del sexo y luego de esa experiencia ambos comenzarán a dudar en mostrar sus sentimientos.
Spike Jonze (1969), quien había alcanzado un muy buen nivel con Adaptation (2002), se propone una reflexión sobre la soledad y su relación con la tecnología que se queda corta en el resultado final.
El problema con Her es que hace recordar -demasiado- a I love you de Marco Ferreri (1986). Tras su interesante planteamiento, la película comienza a desilacharse con una relación cuyos reclamos son insólitos para una pareja integrada por un ser humano y una computadora (ni siquiera un robot). El ridículo llega a límites mayúsculos cuando Samantha decide abandonar a Theodore. Esta instancia pareciera justificarse únicamente para acentuar la imagen de perdedor de Theodore y para acercarlo a su amiga Amy (Amy Adams), recientemente separada. Está situación es el colmo del sinsentido y hace añorar la audacia de Marco Ferreri en la mencionada I love you.
En aquella película de 1986, Christopher Lambert -enamorado de un llavero con rostro de mujer- también sufría el abandono de su "amada"que comenzó responder al silbido de otro hombre; pero Marco Ferreri cargaba de metáforas, segundas lecturas e ironías para lograr la empatía con el personaje principal y sentir el abandono. Por el contrario, en Her la explícitud de la puesta en escena da por tierra cualquier interpretación y matiz y sólo deja un sentimiento extraño de ridículez.







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